domingo, 4 de marzo de 2007

La voluta del laberinto en "Chan da Lagoa" II


"Chan da Lagoa II". según A.De la Peña y Costas Goberna.1993

En la entrada " Grabados post-laberinto" del 26/02, planteábamos la representación simbólica del laberinto que se indica . Aparecerá esta contraposición de la voluta A y la perpendicularidad de líneas B, en una serie importante de grabados.


En "Chan da Lagoa" ocurre dentro de formas que parecen laberintos. En ellas se ha producido un proceso de abstracción: la geometría circular se degrada, el artista no hace un laberinto "perfecto" que se pueda recorrer; sino un dibujo abstracto y simbólico.No necesita dibujar sus perfectas líneas y caminos para representar un laberinto. Por su asimetría y sus cuernos enfrentados las tres formas circulares nos parecen laberintos ; aunque hay una que nos parece un poco menos, solo por cercanía a las otras dos nos atrevemos a llamarla así. Nuestras dudas tendrán una respuesta si estudiamos los ejes radiales y giramos algunas de las formas; si intentamos su descomposición. El grabador no dibuja ocho formas circulares y siete trayectos, sino un número "descuidado" de "descuidadas" líneas. No tiene sentido el suponer que el pintor ( y mucho menos el grabador) no hace una lectura exhauxtiva de su obra; no conoce todo lo que existe en ella. O no sabe hacer un laberinto, como a veces se ha insinuado.

Estas formas que se parecen a laberintos ,aparecen también en Chan da Lagoa I, y han sido repetidamente consideradas por la crítica como "formas laberínticas"pero no se consideran en el contexto que nosotros planteamos. El laberinto tuvo que tener un gran impacto ; se extiende su noticia.Durante generaciones y periodos, se dibujarían laberintos en muchas situaciones o sitios pero en la roca se grabarán muy pocos.



Entre las tres formas laberínticas yo veo una "cara con dos ojos y dos puntos", veo un antropomorfo en la linea con dos pequeños brazos que sale de ella hacia arriba. El motivo hace alegre y optimista el centro de la composición.
Hay un juego ,pero también una pregunta que uno se debe hacer. No se trata ahora de con el dedo recorrer los siete trayectos hasta el centro.. Las figuras parece que flotan en el aire; caprichosamente dispuestas están mas o menos giradas de su posición natural. Hay un gran dinamismo. A grandes rasgos, de izquierda a derecha y de arriba abajo, hay una evolución formal, una disminución de su parecido con un "laberinto". Tal apreciación se reafirma cuando realizamos un estudio detallado . La mas geométrica y descomponible es la primera; pero sigue siendo muy sugerente el conjunto de las tres.
La segunda supone una destrucción consciente de la topología del centro del laberinto. Casi podemos ver ahora un emblema zoomorfo; tal vez un caballo , tal vez un caballito de mar.
En la tercera vemos un eje antropomorfo, con pies que lo hacen andar. Con sus brazos levantados. Envuelto en líneas circulares "degradas" e incompletas. Casi semicírculos.


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En esta composición de un antropomorfo y un ciervo, también es posible efectuar una descomposición. En la historia del arte las estructuras "en candelieri"están en el origen de la decoración grutesca; la rigidez geométrica del candelabro se rompe, la incorporación de formas ya no se realiza necesariamente alrededor de un eje central, se incorporan formas decorativas o arbitrarias.


Aquí en Chan das Lagoas II hay algunos "garabatos "; en la cola del ciervo hay un "garabato". Tal cuestión aparecerá también en Chan das Lagoas I y en Rotea do Mendo .