miércoles, 14 de febrero de 2007

Bustos, caras, ojos, placas antropomorfas


Nunca pensé en la posibilidad de la representación simbólica de un “conjunto de piedras antropomorfas” , o de una “piedra antropomorfa genérica” hasta que hace dos meses leí el artículo de Henrique Leonor Pina , "Abordagem Semiótica de um tema arqueológico", que trata de las placas antropomorfas encontradas en monumentos funerarios megalíticos. Muy especialmente en el Alentejo. Solo en la anta de "Velada das Eguas" se encontraron mas de treinta.

Leyendo el artículo encontré una descripción que me llevó a algo que escribí en 1995, en el cuaderno-catálogo de una exposición de fotografía sobre el Pindo:
“En un paisaje granítico, con su infinidad de piedras y formaciones rocosas, surge fácil la visión de formas figurativas; sobretodo de caras y bustos de seres , que se construyen inmediatamente con el apoyo de un ojo, una nariz, una boca…..….”
En resumen, las formas figurativas que vemos en el monte no tienen nunca piernas, ni extremidades separadas; son bustos de seres. “Busto” es la palabra que Henrique Leonor Pina utiliza para describir las placas antropomorfas .
Si en el monte buscamos rocas antropomorfas, lo que las confirma como tales es casi siempre un ojo, una boca y un ojo, un ojo y una nariz. Lo excelente es que tenga dos ojos. Debemos ver alguna de estas cosas y se las indicamos a nuestros interlocutores. Decimos: “ Aquello es un ojo clarísimo”. “Aquello son dos ojos”. En muchos casos ni boca, ni nariz, ni ojos son necesarios.

En las placas antropomorfas hay dos orificios, o uno, o ninguno. Cuando el busto tiene cabeza los dos agujeros son ojos ; cuando el busto no tiene cabeza -o en cualquier otra situación-el agujero sigue refiriéndose a un ojo. Los orificios se realizan sobre una pieza artistica que sin ellos estaría plenamente acabada.
Si buscamos rocas antropomorfas en el monte, y nos acompaña un niño , tendremos a veces que decirle que no toda roca es interesante. El problema de la elección es especialmente importante cuando atravesamos un espacio granítico con muchas rocas singulares. Hay un criterio que determina la elección. Y hay alguien con autoridad para establecer lo que es o no es una roca con valor .

Cuando se hicieron los primeros petroglifos gallegos, los hombres al contar la historia del Monte Pindo, hablarían de unos tiempos lejanos y oscuros en que se adoraba a las piedras antropomorfas de mil maneras arcaicas y diferentes. Naturalmente que las rocas singulares dignifican el espacio natural del monte sagrado; pero son su atributo no su esencia. Son numerosísimas en el Pindo, y muy considerables en el camino que sube a la cumbre de la Moa desde Carnota .
Sobre la decoración geométrica de las placas decir que es posible entenderla desde una “nueva manera” de ver las rocas antropomorfas. Es un discurso antifigurativo en un busto antropomorfo.La decoración geométrica, como ocurre en el Islam, es la negación de la figuracion.De todo tipo de idolatría.

www.crookscape.org/textset2005/text05.html