jueves, 22 de febrero de 2007

Sobre el laberinto y su explicación en Godalleira (Mogor)




1.En Galicia se han encontrado cinco laberintos prehistóricos ; y al menos a cuatro de ellos es razonable atribuirles una antigüedad excepcional.
Por otra parte, los laberintos gallegos aparecen en el contexto de un discurso geométrico circular que incluye grandes y complejas formas. Entre ellas las que hemos estudiado en Narahio I, y que hemos llamado formas laberínticas estrictamente circulares.
En nuestra opinión el laberinto surgió por casualidad, pero dentro de un amplio trabajo anterior de considerar trayectos o caminos en el interior de una forma circular de suficiente tamaño y complejidad. La aparición independiente en varios puntos debe ser considerada excluida, pero en Galicia el laberinto pertenece a un lenguaje que existe antes que él; un lenguaje geométrico y topológico, circular y simbólico.





Es un rasgo característico de los petroglifos circulares gallegos, la existencia de una línea radial que saliendo del centro se prolonga hacia fuera de muchas y diversas maneras. Como ya dijimos, en “Cova da Bruxa” aparecen situaciones en las que es un pasillo lo que interrumpe las líneas circulares paralelas. Tal situación excepcional aparece también en un grabado de “Godelleira”, en Mogor.



Hay dos reproducciones distintas de este grabado, cuya estructura fundamental son siete círculos paralelos .La primera reproducción (fig1) es de García Alén y Antonio de la Peña, en ”Los petroglifos de la provincia de Pontevedra” (1980) . La segunda (fig 2) es una calcografía de Antonio de la Peña y J.M.Rey; en “Petroglifos de Galicia”(1999). Difieren an algunas cosas, pero no en lo que a nosotros mas nos interesa.

En las dos aparece una asimetría: solo en un lado se inicia en su exterior una octava línea circular. Ya hemos visto, al estudiar los "petroglifos de Muros", como es normal la aparición de lineas abiertas o incompletas. Si en el grabado de Godalleira consideramos solo las líneas exteriores, tendremos cinco líneas circulares enfrentadas a cuatro. (Aunque una de ellas sea extremadamente pequeña).


Una situación parecida aparece en unos pendientes prehistóricos de oro pertenecientes al Tesoro Bendoya, y que han sido a veces llamados “pendientes de laberinto”( A. Blanco Freixeiro.1998.” Estudios de Arqueología Gallega”.Museo Provincial. Pontevedra. p.23-48.) Los pendientes consisten en una forma circular interrumpida por un pasillo; y además, un pendiente tiene cinco líneas circulares y otro cuatro. En nuestra opinión se refieren a las líneas exteriores de un laberinto en el que se ha efectuado un pasillo. Nos hablan del laberinto, desde ellas sin mucha dificultad podemos construirlo.








Es muy probable que para efectuar cualquier tipo de figura circular grande y compleja se efectuaran primero sus líneas circulares. En un segundo momento se efectuarían los cierres y terminaciones que en cada caso se consideraran.
Alguien que iba a efectuar una forma circular con pasillo central y la asimetría antes descrita, una vez efectuadas sus líneas exteriores, tras considerar las dos volutas enfrentadas indicadas en fig.A , pudo también considerar la doble voluta indicada en fig. B


Fig. A y B






Observada la potencialidad de la situación que aparece se evitan las poco sugerentes circunfeencias concéntricas y se convierte la figura en una espiral, como se indica en fig.C. Se prolonga el pequeño arco exterior y se une con la línea inmediatamente anterior.



Fig. C







Solo hace falta provocar el cierre que se indica en fig D, para obtener un solo camino de ida y vuelta que va del interior al exterior en sus tres primeros trayectos, y que después gracias a la doble voluta vuelve al interior. Aquí se produce el descubrimiento de lo esencial de un laberinto, desde este que podíamos llamar “laberinto de cuatro trayectos” por tanteo se insistirá hasta obtener el de "siete trayectos" o clásico.





Fig. D




Solo hay que hacer los cierres que se indican en fig E, e introducir en el interior del pasillo un eje longitudinal que llega hasta el punto central, un tipo de actuación muy normal en los petroglifos gallegos.

Fig. D


2.
Que las cosas ocurrieron así podía indicarlo el laberinto de Mogor que no es estrictamente un laberinto de siete trayectos. En su parte central no es una línea continua, no hay en ella un solo camino de ida y vuelta.



En el centro del laberinto de cuatro trayectos ,se trataría de realizar dos nuevas volutas simples, pero solo se realiza la primera que es trivial. La segunda tiene una mayor complicación y pudo obtenerse no inmediatamente. Sería esta la causa de que en Mogor haya dos laberintos; solo el segundo que es mucho más pequeño, es ya un laberinto completo.




3. Sería suficiente el efectuar un eje longitudinal como el que nosotros hemos hecho pero el artista que hizo el grabado además de explicar el descubrimiento quiere asociarlo al símbolo fundamental de los petroglifos gallegos, el pequeño círculo con punto central. Por eso dibuja un eje longitudinal antropomorfo que nos indica que encajemos en el fondo del pasillo el círculo con punto central que tiene en una mano. Al hacerlo el segmento que sale de él constituirá el eje longitudinal.







Ver el artículo "The first labyrinth" en :
www.labyrinthos.net/f_homepage.htm